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SOBRE LA PEDAGOGÍA DEL PROYECTO ARQUITECTÓNICO Y URBANÍSTICO

Respecto de los objetivos pedagógicos:

Los estudios de grado de Arquitectura tendrían como objetivo pedagógico la formación del Arquitecto como profesional para intervenir creativamente en el entorno humano.

El concepto de creatividad se plantea desde su concepto más amplio, desde el que se refiere a la interpretación de las preexistencias, investigando en su adecuación a las condiciones socioculturales contemporáneas, hasta la invención del espacio y forma urbana o arquitectónica en el complejo repertorio de circunstancias medioambientales, tecnológicas, sociológicas, culturales y económicas.

Este objetivo pedagógico se enuncia, para el título de grado, desde la reivindicación de aspectos esenciales a mantener en el papel profesional. El carácter Politécnico de la formación, que subyace en el profesional español, y el de su formación eminentemente generalista y el rol de coordinador de las diferentes disciplinas que conciernen a la intervención sobre el medio natural o urbano.

Desde estos aspectos los programas de estudios deben abandonar, en el currículum para el grado, las pretensiones de formación especializada  en material técnico o humanístico para rentabilizar recursos humanos y materiales en la optimización de los tiempos lectivos y de trabajo del estudiante para una armoniosa coordinación con el proceso formativo.

El centro de la formación del arquitecto es la práctica proyectual en las diferentes escalas, desde lo geográfico hasta el diseño pormenorizado del equipamiento urbano y arquitectónico.

Sobre la práctica proyectual debe por tanto estructurarse las materias de los bloques propedéutico y técnico que avanza el Real Decreto 1393/2007. La práctica proyectual es por tanto una experiencia anticipadora de lo que en términos generales definirá el ejercicio profesional del titulado. La práctica proyectual debe iniciarse en todas las escalas, eludiendo la pedagogía de repertorio e incrementando su complejidad interdisciplinar y contextualización con el medio, según progresen los estudios programados, para acceder al Proyecto Fin de Carrera como un tránsito natural, desde una práctica proyectual ejercitada de complejidad creciente, a un proyecto entendido como corolario de los estudios realizados y anticipación suficiente del ejercicio profesional.

 

La pedagogía ofrece metodologías que para los estudios de grado en Arquitectura son especialmente útiles.

Las metodologías deductivas que procuran “enseñar” al estudiante con transmisión del conocimiento, unidireccionalmente del educador al estudiante, mediante instrumentos como las clases magistrales, dictado de bibliografías, etc., deben administrarse con prudencia en tanto que conllevan inexorablemente cargas más o menos ideológicas y remiten al estudiante a un rol excesivamente pasivo.

Las metodologías inductivas que se ocupan de que el estudiante “aprenda”, y lo haga induciendo de la práctica el conocimiento adquirible, son especialmente eficaces para la  experiencia del educando sobre determinados repertorios de prácticas que incorpora a su dominio curricular. El estudiante aprende a catalogar patrimonio, a ordenar espacios domésticos, urbanos, etc., a resolver elementos del futuro repertorio  profesional, y ello es necesario y conveniente.

Sin embargo, la amplitud y complejidad del dominio que concurre en la práctica profesional del Arquitecto, hace inviable e inconveniente pretender que la enseñanza y aprendizaje va a cubrir y anticipar todo el conocimiento teórico y todo el repertorio de situaciones técnicas, espacio formales, humanísticas, etc., ante las que se enfrentará el profesional.

El objetivo esencial de los estudios de grado del arquitecto debe tratar de formar al estudiante para intervenir como creador en el entorno humano, como hemos dicho.

Este objetivo es alcanzable pedagógicamente si lo que se pretende es que el estudiante, asistido por el cuerpo docente, forme su propio modo de respuesta a los estímulos que le requieren como profesional, es decir, por un lado que aprenda a aprender, y por otro, que personalice un constructo o modo de proceder adecuadamente en cada caso diferente por muy amplio que sea el contexto y diferentes los requerimientos de cada caso.

Se trata, por tanto, por un lado abdicar de la falacia de enseñar al estudiante a resolver todos los problemas estructurales, de instalaciones posibles, no sólo coetáneos sino presumibles en un futuro inmediato, ya que esa pretensión debe ser objetivo de los cursos de postgrado y especialización.

Por el contrario, el perfil politécnico del arquitecto español ha de defenderse sobre la capacidad del estudiante de entender conceptos esenciales de las diferentes disciplinas (metodologías deductivas), y capacidad de evaluación general de las posibles respuestas a las situaciones técnico-humanísticas que se emulen mediante proceso predimensionado (metodologías inductivas), que pueden y deben plantearse en escalas diferentes. Es necesario completar estas metodologías deductivas e inductivas con trabajos de expertización de aspectos trasdiciplinares.

Estos trabajos de expertización deben ser realmente relevantes, recomendándose en número muy reducido a lo largo de la carrera (uno por año), pero necesariamente riguroso en su trasversalidad y en su relación con la realidad. Trabajos de expertización esenciales para que el estudiante se forme, construya el perfil de comportamiento propio ante diferentes situaciones que, como hemos dicho, le presente su vida profesional.

Las Escuelas de Arquitectura deben primar en sus programas de estudio y en sus recursos humanos y materiales a optimizar la formación del Arquitecto como interlocutor válido de la concurrencia multidisciplinar en el proyecto arquitectónico y urbanístico y dosificar la especialización disciplinar especialmente en el Bloque Técnico a trabajos puntuales que atiendan antes que ala exigencia en los resultados a la componente formativa que estas expertizaciones produzcan.

En la elaboración de los diferentes programas de estudios se recomienda que las Escuelas optimicen la estructura departamental de contenido análogo de los centros universitarios del entorno, amén de recuperar el propio concepto de la estructura, departamental implantada en la Universidad Española, los currículum escolares  incrementarían cualitativa y cuantitativamente las competencias del profesorado y el alumnado en el debate pedagógico universitario.

Los tres bloques descritos en el Real Decreto 1393/2007, Bloque Propedéutico, Bloque Técnico y Bloque Proyectual, pueden trasversalizarse a través de tres dominios que cualifican, desde esta óptica, la gestión del peso relativo de las diferentes materias y su cualidad operativa en un proceso pedagógico como el descrito.

El Primer Dominio sería el Dominio Instrumental, que comprende las Ciencias Humanas que facilitan las claves interpretativas del desarrollo de la habitación del hombre (Filosofía, Sociología, Sicología, Antropología, Geografía, Economía, Teoría y Crítica Arquitectónica y del Arte en general).

El Segundo Dominio, Dominio Instrumental, comprende las ciencias exactas de modelos lógicos y formales (Física, Química, Biología, Geología, etc.)y las Técnicas Instrumentales de exploración y representación espacio-formales (Dibujo, sistema de representación y construcción gráfica y espacial, modelos, etc.)

El Tercer Dominio, es el Dominio Constructivo, que comprende las ciencias aplicadas y técnicas específicas de la construcción, fabricación de piezas y elementos que hacen posible la materialización del espacio y la forma habitable en diversas escalas a través de la síntesis constructiva y adecuación a los esquemas medioambientales. En estos conocimientos se incluyen  los sistemas de apoyo tecnológico de servicios (instalaciones, energía, transporte, etc.).

Los programas de estudio deberán integrar fuentes de conocimiento contemporáneo esenciales en la adecuación con los contextos medioambiental y sociológico, de creciente protagonismo en la práctica proyectual , como son la Ecología, Sociología, Sicología, Antropología, Filosofía, Física, Biología, etc.

Siendo la práctica proyectual la razón de ser de los estudios de grado en Arquitectura, todas las disciplinas deben coordinarse con ella, esencialmente los ejercicios prácticos. Ello conlleva programar la práctica proyectual de toda la carrera como una experiencia continua sin solución de continuidad, superando el concepto de nivel proyectual-asignatura-curso. Este objetivo dinámico, consensuado a nivel procedente, será el marco donde se encuadrarán las materias técnicas y sus ejercicios prácticos, recomendando superar los programas lógico-lineales para materias que superen una unidad temporal (curso normal o cuatrimestre), del modo que se recomienda para la práctica proyectual, al incremento de complejidad en condiciones y objetivos según avanza el proceso curricular, de manera que las disciplinas concurrentes procedan del mismo modo, ofreciendo desde el primer curso todo el temario a un nivel asequible por el alumnado de ese escalón para revisar con grado de complejidad creciente análogo temario según progresa el currículum escolar.

Se recomienda priorizar la práctica proyectual en la programación general, hacerlo en tiempo de ocupación del alumnado, hacerlo implicando en ello la enseñanza y aprendizaje del alumno de las materias que concurren en el proyecto.

No es aconsejable la especialización excesiva del cuerpo docente, ni en el ámbito de actuación desde lo urbano, pasando por el territorio de la Arquitectura y hasta la escala del equipamiento. Es conveniente desarrollar la práctica del profesorado de las asignaturas concurrentes en la práctica proyectual como tutores de mayor competencia en su propia materia disciplinar sobre el proyecto.

Este modelo se apoya en el Taller Proyectual, como espacio esencial del proceso formativo, y en la participación activa teórico-crítica del profesorado de todas las materias que se imparten en el Plan de Estudios. Los actuales Profesores de Proyectos Arquitectónicos y Urbanísticos verán su trabajo apoyado desde las restantes disciplinas por la presencia en aula de sus ejercicios prácticos y críticas teóricas de la práctica proyectual del estudiante.




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